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14 de Enero de 2020

HIPERTENSION Y NUTRICION

Hipertensión arterial

La hipertensión (HTA) es la elevación de la tensión arterial de manera sostenida. ¿Y qué es la presión arterial? Es la presión que el corazón necesita ejercer sobre las arterias para que distribuyan la sangre entre los diferentes órganos de nuestro cuerpo. La presión máxima (sistólica) se obtiene en cada vez que el corazón se contrae y la mínima (diastólica), cada vez que éste se relaja y se suele expresar con dos números, por ejemplo 130/80 mm Hg, que indican la presión máxima y mínima respectivamente

¿Cuáles son los valores normales?

La presión sanguínea se considera normal cuando está por debajo de 120/80 mm Hg y se considera HTA cuando está por encima de 140/90. Por su parte, los valores de tensión que van de 130-139/80-89 mm Hg se consideran prehipertensión, que nos hacen más susceptibles a padecer HTA. En otros casos, sólo uno de los dos valores se encuentra por encima de los valores normales. Cosa que también se debe tener en cuenta ya que resulta igualmente nocivo.

Por tanto, tanto si estás en la fase de prehipertensión como en hipertensión, debes vigilar tu alimentación y tu peso para evitar que los valores sigan aumentando o que se mantengan, pudiendo resultar peligrosos para tu salud.

Causas y tipos de hipertensión

La presión arterial de nuestro cuerpo puede verse afectada por varios factores. Los más importantes son:

  • La cantidad de líquido (sangre) que circula por nuestros vasos sanguíneos. Y que puede verse aumentada por la cantidad de sodio en sangre, las diferentes hormonas del cuerpo o el estado de nuestros riñones
  • El diámetro de nuestras arterias, que se estrecha con la edad puesto que los vasos sanguíneos se vuelven más rígidos.

Por tanto, se puede simplificar diciendo que, a mayor cantidad de líquido o menor diámetro de las arterias, mayor presión sanguínea. Aunque se suele tener más riesgo de padecer HTA si:

  • Padeces obesidad.
  • Tienes un nivel de estrés elevado.
  • Tomas demasiada sal en tu dieta y poco potasio. Es decir, tienes una dieta rica en sal y alimentos de origen animal y pobre en vegetales, legumbres, frutos secos o cereales integrales, con lo que favoreces una dieta poco diurética.
  • Fumas
  • No realizas actividad física
  • Padeces diabetes.
  • Tienes problemas de riñón o cardiovasculares.
  • Tomas elevadas cantidades de alcohol.
  • Tienes antecedentes familiares de HTA.

Síntomas y consecuencias.

En la mayoría de los casos la hipertensión no suele tener síntomas y es diagnosticada cuando la tensión se mide por otros motivos o en un control rutinario de salud. Hay algunas personas que sufren un elevamiento repentino de la tensión, lo que se denomina hipertensión maligna, y que pueden tener síntomas como náuseas, vómitos, dolores fuertes de cabeza, visión borrosa o confusión.

Como en la mayoría de los casos la enfermedad sigue su curso de manera silenciosa el mejor remedio es prevenir ya al no ser tratada puede generar problemas en el sistema cardiovascular o en órganos importantes como el cerebro o los riñones.

Al tener una presión más elevada, el corazón debe hacer un sobreesfuerzo lo que afecta tanto al corazón como a las arterias pudiendo crear anginas de pecho, arritmias, alteraciones en la visión, infarto de miocardio o cerebrales o insuficiencia renal.

 

Tratamiento médico y recomendaciones generales.

Si sufres de hipertensión el tratamiento médico consistirá en recetar un medicamento antihipertensivo y deberás avisar a tu médico si sufres algún efecto secundario debido a esto y controlar tu presión regularmente.

Si sufres prehipertensión no se suele dar ninguna medicación, pero si se aconseja realizar algunos cambios en el estilo de vida que nos ayudarán a evitar que la presión aumente, como, por ejemplo:

  • Dejar de fumar.
  • Realizar ejercicio de manera frecuente pero moderada. Ya que los ejercicios extremos pueden generar un aumento de la tensión.
  • Controlar tu estrés

Recomendaciones nutricionales

  • Reducir el sobrepeso y la obesidad: si padeces hipertensión debes tener en cuenta que es necesario que controles tu peso ya que ambos factores van muy ligados. Las personas con sobrepeso pueden tener un riesgo de dos veces a seis veces mayor de padecer hipertensión y los estudios demuestran que una reducción de peso en personas con sobrepeso y obesidad se acompaña de una reducción de la presión arterial con lo que, mantener un buen peso llevando a cabo una correcta alimentación, favorecerá una disminución de tu presión.
  • Reducción del excesivo consumo de alcohol:aunque el alcohol como el vino o la cerveza, en cantidades moderadas, haya dicho ser beneficioso para la salud cardiovascular, si superamos las dos copas de vino diarias en el caso del hombre o la copa de vino diaria en el caso de la mujer puede resultar peligroso y potenciar nuestro riesgo de padecer o de agravar la hipertensión. Por tanto, debes moderar o evitar el consumo de alcohol tanto para prevenir como para mejorar la hipertensión. 
  • Llevar a cabo una dieta cardiosaludable: la hipertensión es un factor de riesgo cardiovascular, es decir, una de las enfermedades entre otras, como el colesterol o la diabetes, que se asocian a una mayor probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular.

Por tanto, es recomendable que no sólo nos centremos en llevar a cabo una dieta baja en sal sino también una dieta cardiosaludable para evitar que acabemos otras enfermedades que empeorasen la salud de nuestro sistema circulatorio y aumentaran nuestro riesgo de padecer alguna enfermedad cardiovascular.

Para ello se recomienda llevar a cabo una alimentación rica en frutas, verduras y legumbres y baja en grasas saturadas. Es decir:

  • Evita los embutidos, los lácteos enteros, las carnes grasas
  • Consume de 3-4 veces a la semana como mínimo pescado
  • Escoge aceites vegetales, preferentemente aceite de oliva, para cocinar y aliñar tus platos.
  • Modera tu consumo de grasas escogiendo cocciones como hervido, a la plancha, parrilla, papillote, etc. y evitando o moderando los fritos y los rebozados.

Este tipo de dieta, además de ser cardioprotectora, por el consumo de verduras o frutas, aumenta el efecto diurético de una dieta baja en sal, lo que favorecerá igualmente una disminución de la presión arterial.

Llega a tu dosis de calcio: algunos estudios han relacionado una correcta ingesta de calcio con una correcta presión arterial.  Por tanto, debes llegar a consumir 2 raciones de lácteos diarias, es decir, por ejemplo, 1 vaso de leche y 2 yogures.

Dieta baja en sal: el sodio es el encargado de regular la presión arterial pero también es necesaria para un apropiado funcionamiento de los músculos y los nervios. Aunque los alimentos contienen sodio, el mayor aporte de este mineral a la dieta se hace en forma de sal de mesa (que contiene un 40% de sodio) por eso que es una de las recomendaciones dietéticas principales en las personas que sufren hipertensión.

El consumo recomendado de sodio al día es de 1300 mg, con lo que, teniendo en cuenta que los alimentos ya nos aportan sodio, si sufres hipertensión, debes evitar la sal de mesa.

Dieta para la hipertensión

Recogiendo todo lo que hemos dicho anteriormente, a continuación, se plantean alimentos debemos evitar o moderar y que alimentos debemos o podemos consumir.

 Carnes, pescados:

  • Evita el consumo de carnes grasas, embutidos, fiambres con sal, las vísceras o los patés.
  • Evita las conservas y ahumados de carnes y pescados.
  • Puedes consumir carnes magras como el pollo, el pavo o el conejo.

Lácteos:

  • Consume preferentemente lácteos descremados o semidescremados.

Verduras, hortalizas y frutas:

  • Consume de manera diaria estos productos.
  • Evita las conservas de verduras.

Cereales, tubérculos y legumbres:

  • Evita igualmente las legumbres en conserva.
  • Modera el consumo de pan con sal. Si sueles consumir bastante pan es más recomendable tomar este mismo producto, pero sin sal.

Frutos secos:

  • Aunque los frutos secos son buenos para la salud cardiovascular debes evitar los que son salados y recordar que son un alimento con una alta densidad calórica, es decir, nos aportan muchas calorías, así que se deben tomar con moderación (20gr-30gr).

Bebidas:

  • Evita el agua con gas o las bebidas carbonatadas
  • Modera el consumo de café o té.
  • Toma como bebida principalmente agua.

Grasas:

  • Evita las mantequillas o margarinas con sal.
  • Consume como grasa para cocinar y aliñar tus platos los aceites vegetales como el aceite de oliva o el de girasol
  • Evita las salsas como la mayonesa, el kétchup o la salsa de soja por su alto contenido en sodio.
  • Cocina con cocciones saludables que aporten poca grasa como la plancha, el horno, los hervidos, al vapor, etc. y evita o modera los fritos y rebozados.

Otros:

  • Evita las sopas o purés de sobre, o los cubos saborizantes.
  • Aprende a leer las etiquetas. Evita o modera aquellos productos en los que se adicione sodio (Na), cloruro sódico (NaCl), glutamato monosódico o carbonato sódico.
  • Vigila con el bicarbonato sódico que muchas personas toman para evitar o atenuar los ardores y que puede aportar una dosis extra de este mineral.

“APRENDE A CUIDAR TU SALUD”